Happy Go Lucky, algo que ver
Las nuevas prácticas de consumo de cine gracias a la tecnología llevan a mirar las películas con otros ojos…poder NO pagar los 7 dólares que cuesta un estreno en alguno de todos los centros de compras elimina la extorsión estética de tener que elegir que te guste la película porque el desafío que implica para el hombre común ir al cine en estos días no es poca cosa…la batalla de acomodar nuestro robot de transporte en el estacionamiento, el maiz inflado, agua gaseosa con azucar, gigantes vasos de colores, pasillos pulcros con alfombras peludas azules y rojas, pasantes acneosos obedientes que nos orientan, sillones de avioneta numerados más o menos cómodos, compañeros de experiencia alrededor con prácticas culinarias ruidosísimas, y no menos de 30 minutos (mierda 30 minutos!!!) de publicidad institucional, avances de futuros estrenos edulcorados, publicidad, normas de conducta mínimas, etc. Sin contar con la fobia moderna que el hombre común tiene que vencer para asistir a un espacio público, usar ropa limpia, interactuar con otros seres humanos y el rosario que implica salir a la vereda.
No es una tarea poco traumática ir al cine hoy, no mucho menos que renovar el pasaporte, o sacar turno en algún hospital público para un cambio de órgano.
En fin, que el gesto más común para el que sabe y puede, es poner el torrent a andar y descargar películas de alguno de los miles de sitios que amablemente lo invitan a uno a sortear todas las leyes y barreras ridículas que los abogados torpes y cínicos intentan imponer para que no se les termine de licuar el negocio de las manos. Negocio que ya está muerto y donde es necesario inventar nuevas formas de sacar provecho al deseo que todos tenemos de presenciar una buena historia. La otra opción es aún más fácil, llamar al muchacho que anda por el centro entre las mesas de café ofreciendo un catálogo de películas más grande que todo Blockbuster y que por módicos 3 dólares te vende la copia en relativa buena calidad para que vaya el hombre común a su casa y engañe a su mujer con la ilusión de una velada romántica tirado en la cama con el pollo del carrito de la esquina y una cerveza de litro entre las sábanas..más cómodo que el cine, más barato, más erótico y de paso cuando uno tiene de visita un pariente queda como un alma desinteresada y dadivosa ofreciendo el catálogo que uno ya ha visto y no hace falta ver dos veces ‘Llévala, que está muy buena, te la regalo’ . Y así se consume el cine hoy
NADA QUE VER, el problema es que no hay nada para ver, que consumir frenéticamente películas descargadas y mirar el avance de los archivos mientras bajan como un gotero de la internet, nos enfrenta a darnos cuenta que la mayoría de las películas son una absoluta pérdida de tiempo. Que los guionistas de las películas de fast consumo no sólo carecen de cualquier tacto para presentar una narrativa algo digna, sino que no les interesa en absoluto pergeñar un relato coherente de una hora y media, que se cagan en su público básicamente, y que los productores, actores, directores, y financistas tendrían que estar presos no menos de 12 años en un penal de máxima seguridad, obligados a la lectura consecutiva de todas las obras clásicas que sus ojos enfermos puedan asimilar y al final de su condena, el encargado de liberarlo debe exigirle poder contar una historia sencilla en cinco minutos, que plantee un personaje creible y un argumento por lo menos sensato.
NADA QUE VER, pasan los años y los estrenos y las estrellas del momento pululan entre gritos histéricos de casas oscuras con monstruos grises supuestamente terroríficos, que mis sobrinos miran con cara de ‘el tedio me saca, me voy a internet’. O, el morbo exacerbado para adolescentes en ausencia de cualquier actividad neuronal en la última década que consumen los litros de sangre y el despliegue de órganos humanos como si fuese una clase práctica de autopsias de alguna de las guerras mundiales. NADA DE NADA para ver, pequeños snacks consumibles que se olvidan antes de largar la última gota del agua azucarada en el migitorio del centro comercial que está adornado con un simpático arquito de futbol, así el homo sapiens puede hacer el trabajo un poco menos ingrato al empleado de 1 dólar/hora con suerte, encargado de limpiar el baño y marcar la tarjeta con el día, la hora y la rutina, según las normas de salubridad que así lo exigen.
NADA QUE VER, excepto dos o tres películas al año que valen la pena, que me hacen pensar que no todo el cine ‘industrial’ está lastimosamente perdido, y que dentro de la maquina infernal de estimular los sentidos mientras engullimos porquerías, existen excepciones que salvan todo el año de tortura cinéfila.
Happy Go Lucky
En este caso una película sencilla, mínima y hermosa: Happy-Go-Lucky (traducida por algún degenerado como Happy: un cuento sobre la felicidad) del director Mike Leigh. La historia es sobre un personaje encantador Poppy, interpretada por la actriz Sally Hawkins (que es una magnífica actriz, o una magnífica persona) una profesora de primaria, de la clase trabajadora inglesa, que sufre vivir en una ciudad un tanto insensible. Sentarse frente a una historia donde el personaje no sea escritor, guionista, actriz o director de cine es relajante, todas las personas trabajamos en el showbussines? por qué siempre los autores hablan de los autores en el actual círculo narrativo endogámico asfixiante? Poppy es una heroina moderna, porque intenta y logra, mantenerse feliz y alegre a pesar que vivir todos los días una vida sencilla pueda ser para muchos tedioso, ella celebra el encanto de tener salud y andar vivo sin más. Una historia completa e inquietante por el desafío subversivo, temerario y, hoy, terrorista, de sugerir un personaje feliz sin por eso ser idiota. Algo que los latinoamericanos no podemos comprender, donde el rigor para los intelectuales está dado sólo por lo siniestro, agorero, y lúgubre que puede ser una lectura de cualquier cosa: desde una película sencilla hasta las obras completas de Chejov…todo debe ser apocalíptico para ser cierto. Poppy muestra como también andar por la piel del mundo de una manera sencillla es plantar bandera y elegir.
Por acá se puede bajar la película, y por acá descargar los subtítulos.



