Mendoza hubo tenido la sociedad más retrógrada del mundo
Nunca hay que creer las historias de los grupos que refieren a sí mismas. El tedio de repasar las anécdotas de un grupo de ex compañeros, la seguidilla de absolutos: Eso nunca se hizo…fuimos los primeros que…creo que no se va a ver algo así nunca más. Por eso NUNCA hay que creer y dar por buenas esas anécdotas, generalmente tienden a la exageración completa.
Por eso si un mendocino como quien suscribe, sostiene que Mendoza es un lugar comprobadamente retrógrado como los que más, habría que dudar si no se está exagerando un tanto, porque todas las ciudades pretenciosas como Mendoza creen ser las más conservadoras. Pero bueno, hay datos que pondrían a la pequeña y orgullosa sociedad mendocina entre las más reaccionarias, conservadoras, ingrávidas, incultas, atrasadas, brutales del mundo:
- Nuestro Ministro de gobierno de Mendoza, Mario Adaro, dice que el casamiento gay es una esnobeada porteña, algo que acá en la provincia no necesitamos. Dudé del recorte de un pasante ágrafo que haya reducido al amarillo la declaración de Adaro, pero no lo dijo, hay videos dónde Adaro lo dice. El ministro es un ex alumno del colegio militar en Mendoza (uno de los pocos que quedan en el país, foco infeccioso de retrogradez total que habría que vaciar y desintoxicar poniendo un fumadero de opio) que cree que porque sus amigos militares y/o católicos se besan a escondidas entre ellos, todos lo quieren hacer así. Una clara cuestión de mirada endogámica cultural, un provincianismo clásico. El ministro de gobierno Adaro como ve a todos los que lo rodean reprimiendo sus inquietudes sexuales da eso por regla y cree que en Mendoza la gente homosexual no desea hacer pública su elección. Mejor a las escondidas como le gusta a él. No estuvo solo Adaro en su deseo de homosexualidad reprimida, el actor que interpreta a un vicepresidente, Julio Cleto Cobos (también ex alumno del liceo militar y quien ha abogado por su no destrucción) tampoco estuvo de acuerdo junto a los senadores Laura Montero y Adolfo Bermejo. Sorprendió el voto a favor del radical sanrafaelino Ernesto Sanz, podría sospecharse alguna evolución con las reticencias del caso. El gobernador Celso Jaque en una medida inexplicable dijo que iba a hacer una listita encargada a Mario Adaro, para dejar anotado los funcionarios públicos que no desearan casar a dos putos o tortas. La gente fue mucho mejor que él, los funcionarios del registro civil manifestaron seguir la ley y no tener ninguna objeción para casar a parejas del mismo sexo.
- Mendoza es la única provincia donde no se ejecutaban los juicios por la verdad contra los militares de la última dictadura. Hace poco se iniciaron en San Rafael. En otros pagos de la provincia las reacciones de jueces colaboracionistas del último proceso como Otilio Romano, y Luis Francisco Miret (este último ahora ex profesor titular de la Universidad Nacional de Cuyo, echado por unanimidad de votos del consejo después del escándalo público de su investigación en el Consejo de la Magistratura), vienen impidiendo que se agilicen los juicios orales por temor a verse expuestos en su comportamiento colaboracionista del último proceso militar. Tanto que intentaban negociar con el gobierno nacional la presentación que hizo el Diputado Enrique Thomas (residente en el barrio Dalvian) a la jueza Olga Pura de Arrabal (también residente en el barrio Dalvian) para frenar la ley de medios tan sensible al patrimonio de sus vecinos el Grupo Vila (dueños y vecinos también del barrio Dalvian). Hay que pasar y observar las estatuas que rodean al barrio Dalvian, como ejercicio si alguien soporta la vulgaridad del lujo, pocas veces pueden verse demostraciones tales de provincianismo retrógrado de un mal gusto inexagerable.
- La cárcel de Mendoza sobre la noble calle Boulogne Sour Mer es una de las peores del mundo. Sus condiciones de vida para los presos hacen imposible la ecuación de reivindicarse por las faltas cometidas para lograr reinsertarse en la sociedad. Sabiendo algo de cómo viven ahí dentro no se entiende por qué no se producen asaltos violentos seguidos de muerte cada tres minutos. La cárcel es un recorrido imposible para alguien que desee superarse recomponiendo sus vínculos con la sociedad, suena tan ingenuo suponer ese recorrido. Ningún gobierno realizó avances significativos para el mejoramiento de los presidiarios, se realizó otro penal en Cacheuta no sin protestas de los vecinos que no deseaban la mugre cerca, que no soluciona en nada la deuda del Estado para el sistema carcelario. Sólo alivió algo los números pero la cosa sigue ahí, un agujero negro que nadie insiste en mirar y la clase media que va camino al parque a tomar fresco los días de sol lanza miradas réprobas pensando que en esa zona residencial el metro cuadrado roza los mil pesos y que ahí podría hacerse algo de una buena vez con los negros degenerados y revalorizar la zona, tú sabes…
- En Mendoza pasean gendarmes desde hace unos años y uno tiende a olvidarse, forman parte del decorado de la ciudad como los plátanos y las acequias. Están ahí expectantes, dudosos, peligrosamente en ridículo.
- La izquierda en Mendoza es ausente, esquiva, tímida, culposa. La izquierda no ha sido nunca una opción posible en la provincia. La izquierda en Mendoza no tiene entidad por sí misma, se podría definir por el absurdo como una No-Derecha, por la negación a eso otro que dice que existe, la derecha. Esta última sí posee entidad porque necesita estar cerca del control del poder para sus negocios, nada de vocación es guita. En la provincia lo más cerca que hay a una opción progresista son los radicales, eso parecería ser lo que entiende el mendocino por izquierda. Los candidatos de la No-Derecha se desperdigan en listas mínimas con candidatos del carisma de una bolsa de harina. Que colectan 2 por ciento en cada elección y de nuevo a encerrarse, al gremio, al Boxeador a comer lomos (ese bar hermoso que está casi en Las Heras), a la universidad, a los trabajitos, a indignarse callado de lo bien que podría gobernar la izquierda si se dejara ella misma. Una excepción es el resultado de Alberto Montbrun el 28 de marzo fue electo concejal para la ciudad de Mendoza. El panorama es algo desolador para el único representante del partido socialista que está en alguno de los poderes de la provincia, se encuentra solo, solísimo…el panorama es desolador pero uno espera que sea la muestra de alguna unidad más contundente de la No-Derecha mendocina. Para variar alguna vez y que sea una opción progresista real.
- El radicalismo es ese partido que funciona en Mendoza como en casi ninguna otra ciudad del país. Acá ha sido constante la oferta de radicales hermosos y medidos que le gustan a los mendocinos. Al radical por naturaleza no le gusta el quilombo, prefiere ser discreto, callado, mesurado. Esa es su principal virtud, no innovar, por eso los gobiernos radicales no se recuerdan del todo malamente, aunque sea peor pecado la pasividad que el yerro (el saber popular lo reduce procaz con hace más daño un pelotudo que un hijodeputa) Se distinguen rápido los radicales pícaros del resto, porque en general no abunda la táctica. Al mendocino le gustan los radicales porque con ellos el poder no jode mucho y la apariencia de la provincia es de calma. El mendocino casi inventó al radicalismo, el radical mendocino es más mendocino que radical. Encaja en el carácter del mendocino ser radical, porque no le gusta la gente que se distingue. Se rechaza lo simpático, los demasiado lindos, los talentosos. Queda mal, por la posibilidad de pasar vergüenza es mejor presionar las emociones y reservarlas para la intimidad y que salgan con furia luego a escondidas. He ahí las putas en Mendoza tan toleradas en pleno centro. Nunca se reclama abiertamente por las putas en Mendoza, no se atiende a ese puritanismo, se acepta su convivencia para canalizar las represiones. Están bien ahí, nadie las ve aunque llenen las esquinas de la tercera sección, el barrio con más iglesias del mundo. Las mismas tristes putas envejeciendo aburridas de cogerse al mendocino culposo que las coge sin reírse.
- Mendoza tiene el único partido político de derecha torpe del mundo, el Partido Demócrata. Repite el cliché que la derecha es pragmática, canchera, audaz, rápida, ágil, inescrupulosa. Bueno acá, son lentos, torpes, atrasados, inorgánicos, inescrupulosos, inofensivos. Que quede claro, en Mendoza no gobierna la derecha, en Mendoza gobierna la vergüenza provinciana. La derecha acá son unos inoperantes vergonzosos, sus puntos más altos son la diputaduría de Omar de Marchi, un pícaro demasiado blando para sus compañeros de cuadro, que no pasa de actuar de extra en los programas televisivos porteños en el cable a la noche, cuando lo invitan si les falta Carrió indigestada con sus vaticinios de alto contenido graso. Ni lindos ni piolas, el Partido Demócrata de Mendoza funciona como un club de señores rancios que alquila sus instalaciones electorales por temporada. Siempre que se pongan de acuerdo con el caché. Por ejemplo cuando le quisieron alquilar el partido a Orlandito Terranova el hijo del hijo de un señor que puso muchos o todos los carteles de Mendoza, no se pusieron de acuerdo con el abono entonces Orly -así era el apodo del hijo del dueño del MDZol el diario más hermoso y periodístico del mundo web, esto según su director Ricardo Montacuto que se preocupa, a veces por la educación de nuestros niños, a veces por los debates en Bailando por un sueño, y las dos cosas con la misma indignación- alquiló el PRO que era el partido que se puso Mauricio Macri (otro hijo de un padre exitoso tratando de desafiar su poderosa deuda irresuelta con la imagen parental siendo alguien, eso sería hoy, ser famoso) y empapeló la ciudad con su cara de amanecido y salió a decir que si él era capaz de andar en camionetas de rally a toda velocidad, entonces, era capaz de ser elegido legislador para la ciudad de Mendoza. Así de corta hermano, como soy deportista puedo ser político. Como me gusta andar en patines tendría que ser juez. Algo así, porque Orly a todo esto nunca ha ganado una carrera, no sé, no importa tampoco, sólo le interesa a él, y a su padre que lo quiere ver activo con algo y por supuesto a todos los periodistas del diario del papá. Y si alguno manifiesta en su muro de algún servicio web lo harto que lo tiene el tema de publicitar el rally en el que corre Orly. Se lo echa carajo, que no está para eso el diario.
- Hay que ser justos con algo, MDZol no es el peor diario de Mendoza, todos son malos porque no son diarios, son organizaciones de apropiación simbólica de alguna o varias de las familias poderosas de la provincia, el Diario UNO está pensado para funcionar de escudo simbólico por sobre los negocios del grupo Vila y así todos, Vila, Clarín/Los Andes, Terranova, Manzano, Alonso. Vila, bueno, él solo viviendo tan cómodamente en Mendoza es la prueba en vida del conservadurismo en la provincia, robándole terrenos a la Universidad Pública Nacional, comprando partes de la montaña para uso personal o rentándola a sus amigos. Él solo, Daniel Vila y su papá y sus hijos que ya empiezan a defender SUS COSAS, son la muestra de por qué Mendoza es retrógrada. Daniel Vila, Orlando Terranova y no muchos más son la muestra que en Mendoza es mejor no ser vistos. El empresariado público de Mendoza es temeroso del ridículo, por eso se intentan adueñar de lo simbólico en forma de medios, para protegerse del ridículo con ruido o lobby. Defienden, con pasión, el estado quieto de las cosas, su supuesta ideología, la elección de sus columnistas, el criterio periodístico, la línea editorial que alguna vez se han preocupado por decir que tienen, todo ese conjunto de decisiones ideológicas está atravesado por una sola cosa: defender su patrimonio. Si algo interrumpe el crecimiento de ese patrimonio será destinado a no ser. En el medio de esa decisión por defender el patrimonio de ellos mismos caben los supuestos matices o cosas buenas que tendrían las publicaciones periodísticas de Mendoza. Justo ahí, en ese espacio tan chico, se desarrolla la libertad de expresión de los periodistas mendocinos que trabajan para algunos de los 3 (tres) grupos periodísticos, en los mínimos espacios sin aire que no están dominados por los negocios de sus jefes. Si trabajas para Terranova (MDZol) no podes hablar de la cartelería pública de Mendoza, podes hablar pero consultando si eso afecta el negocio de los dueños del diario, o sea no podes hablar, no podes espontáneamente plantear el tema, sí otros, pero no ese, por lo menos no tan fácilmente, y para qué hacerse problemas en el trabajo. Pasa a ser un lugar oscuro dentro de la elección de temas que podes tratar como periodista, después lo dejas de hacer en automático, funciona así por vía de la desidia, capaz que una vez tiras una para quedarte tranquilo. Pero después, en serio, da paja, mejor seguir esa ley de Murphy Nunca sea el primero, nunca sea el último, nunca se ofrezca de voluntario. Eso pasa ahí, si trabajas en otros medios por ejemplo, Vila (Canal 7, Diario UNO, Radio Nihuil, etc.) no podes hablar del Dalvian, la concesión de zonas de explotación petrolífera, la campaña de independiente rivadavia, etc. Si trabajas para Alonso (Canal 9, LVDiez, El Sol, etc.) no podes hablar de los otros medios que tiene, etc. Así de amplia está configurada la Opinión de la Sociedad Mendocina, esa supuesta verdad revelada que argumentan los columnistas de los kioscos de sus jefes. La Opinión Pública de la Sociedad Mendocina, una institución por sí misma a la que sólo ellos tienen acceso. A la que sólo ellos, esos bellos periodistas sin ideología ni carga política que sólo hacen su laburo sin ser responsables de nada, pueden examinar y descifrar en emisiones diarias. Para qué hacer ese esfuerzo de alquilarse a estos tipos, es tan poca plata están tan mal pagos que ni siquiera es una opción que se entienda por el cinismo de lo rentable, una elección más sana es ponerse un local de venta de milanesas de pollo y si queda voluntad de nombrar las cosas mantener un blog.
Esta combinación de gestos atravesados por la vergüenza provinciana empiezan a torcerse en un proceso difícil de ver desde la histeria de la información diaria. Reivindicaciones de las minorías, de los marginados, del valor de conocer la verdad histórica, de algunos derechos sofisticados para nuestras urgencias latinoamericanas (porque Mendoza está en Latinoamérica aunque nos cueste aceptarlo) nos hacen querer lustrar el chauvinismo pensándonos no tan distantes de reivindicaciones saludables y necesarias para el Nosotros como sociedad. Un estadio superador de la cerrazón provinciana. Ese avanzar hecho de reconocimiento para minorías sexuales, exigencias a la necesidad de pluralidad informativa, aumentos en el presupuesto para ciencia e investigación, una manifestación declarada por el terreno de lo simbólico (era este un Debe importante para Kirchner Néstor). Todo esto es un conjunto de medidas trascendentes para el país que empieza a asomar en sus efectos. Entre otros, que Mendoza dejará de estar sostenida desde la mirada de poquísimas familias poderosas que rigen las normas y nos dicen que es el mendocino, y cómo hay que mirarlo.
Han venido ganando todo este tiempo pero ahora hay que adaptarse, perder algo del control resignarse a alguna forma de la intrascendencia. En concreto una tendencia sostenida de tenida dentro.
Nunca hay que creer las historias de los grupos que refieren a sí mismas. El tedio de repasar las anécdotas de un grupo de ex
compañeros, la seguidilla de absolutos: “Eso nunca se hizo…” “fuimos los primeros que”, “creo que no se va a ver algo así
nunca más”. Por eso NUNCA hay que creer y dar por buenas esas anécdotas, generalmente tienden a la exageración completa.
Por eso, si un mendocino como quien suscribe, sostiene que Mendoza es un lugar comprobadamente retrógrado como los que más,
habría que dudar si no se está exagerando un tanto, porque todas las ciudades pretenciosas como Mendoza creen ser las más
conservadoras. Pero bueno, hay datos que pondrían a la pequeña y orgullosa sociedad mendocina entre las más reaccionarias,
conservadoras, ingrávidas, incultas, atrasadas, brutales del mundo:
- Nuestro Ministro de gobierno de Mendoza, Mario Adaro, dice que el casamiento gay es una esnobeada porteña, algo que acá en
la provincia no necesitamos. Dudé del recorte de un pasante ágrafo que haya reducido al amarillo la declaración de Adaro,
pero no, lo dijo, hay videos dónde Adaro lo dice. El ministro es un ex alumno del colegio militar en Mendoza (uno de los
pocos que quedan en el país, foco infeccioso de retrogrades total que habría que vaciar y desintoxicar poniendo un fumadero
de opio) que cree que porque sus amigos militares y/o católicos se besan a escondidas entre ellos, todos lo quieren hacer
así. Una clara cuestión de mirada endogámica cultural, un provincianismo clásico. El ministro de gobierno Adaro como ve a
todos los que lo rodean reprimiendo sus inquietudes sexuales da eso por regla y cree que en Mendoza la “gente homosexual” no
desea hacer pública su elección. Mejor a las escondidas como le gusta a él. No estuvo solo Adaro en su deseo de
homosexualidad reprimida, el actor que interpreta a un vicepresidente, Julio Cleto Cobos (también ex alumno del liceo militar
y quien ha abogado por su no destrucción) tampoco estuvo de acuerdo junto a los senadores Laura Montero y Adolfo Bermejo.
Sorprendió el voto a favor del radical sanrafaelino Ernesto Sanz, podría sospecharse alguna evolución con las reticencias del
caso. El gobernador Celso Jaque en una medida inexplicable dijo que iba a hacer una listita encargada a Mario Adaro, para
dejar anotado los funcionarios públicos que no desearan casar a dos putos o tortas. La gente fue mucho mejor que él, los
funcionarios del registro civil manifestaron seguir la ley y no tener ninguna objeción para casar a parejas del mismo sexo.
- Mendoza es la única provincia donde no se ejecutaban los juicios por la verdad contra los militares de la última dictadura.
Hace poco se iniciaron en San Rafael. En otros pagos de la provincia las reacciones de jueces colaboracionistas del último
proceso como Otilio Romano, y Luis Francisco Miret (este último ahora ex profesor titular de la Universidad Nacional de Cuyo,
echado por unanimidad de votos del consejo después del escándalo público de su investigación en el Consejo de la
Magistratura), vienen impidiendo que se agilicen los juicios orales por temor a verse expuestos. Tanto que intentaban
negociar con el gobierno nacional la presentación que hizo el Diputado Enrique Thomas (residente en el barrio Dalvian) a la
jueza Olga Pura de Arrabal (también residente en el barrio Dalvian) para frenar la ley de medios tan sensible al patrimonio
de sus vecinos el Grupo Vila (dueños y vecinos también del barrio Dalvian). Hay que pasar y observar las estatuas que rodean
al barrio Dalvian, como ejercicio si alguien soporta la vulgaridad del lujo, pocas veces pueden verse demostraciones tales de
provincianismo retrógrado de un mal gusto inexagerable.
- La cárcel de Mendoza sobre la noble calle Boulogne Sour Mer es una de las peores del mundo. Sus condiciones de vida para
los presos hacen imposible la ecuación de reivindicarse por las faltas cometidas para lograr reinsertarse en la sociedad.
Sabiendo algo de cómo viven ahí dentro no se entiende por qué no se producen asaltos violentos seguidos de muerte cada tres
minutos. La cárcel es un recorrido imposible para alguien que desee superarse recomponiendo sus vínculos con la sociedad,
suena tan ingenuo suponer ese recorrido. Ningún gobierno realizó avances significativos para el mejoramiento de los
presidiarios, se realizó otro penal en Cacheuta no sin protestas de los vecinos que no deseaban la mugre cerca, que no
soluciona en nada la deuda del Estado para el sistema carcelario. Sólo alivió algo los números pero la cosa sigue ahí, un
agujero negro que nadie insiste en mirar y la clase media que va camino al parque a tomar fresco los días de sol sólo lanza
miradas réprobas pensando que en esa zona residencial el metro cuadrado roza los mil pesos y que ahí podría hacerse algo de
una buena vez con los negros degenerados y revalorizas la zona, tú sabes…
- En Mendoza pasean gendarmes desde hace unos años y uno tiende a olvidarse, forman parte del decorado de la ciudad como los
plátanos y las acequias. Están ahí expectantes, dudosos, peligrosamente en ridículo.
- La izquierda en Mendoza es ausente, esquiva, tímida, culposa. La izquierda no ha sido nunca una opción posible en la
provincia. La izquierda en Mendoza no tiene entidad por sí misma, se podría definir por el absurdo como una No-Derecha, por
la negación a eso otro que dice que existe, la derecha. Esta última sí posee entidad porque necesita estar cerca del control
del poder para sus negocios, nada de vocación es guita. En la provincia lo más cerca que hay a una opción progresista son los
radicales, eso parecería ser lo que entiende el mendocino por izquierda. Los candidatos de la No-Derecha se desperdigan en
listas mínimas con candidatos del carisma de una bolsa de harina. Que colectan 2 por ciento en cada elección y de nuevo a
encerrarse, al gremio, al Boxeador a comer lomos (ese bar hermoso que está casi en Las Heras), a la universidad, a los
trabajitos, a indignarse callado de lo bien que podría gobernar la izquierda si se dejara ella misma. Una excepción es el
resultado de Alberto Montbrun el 28 de marzo fue electo concejal para la ciudad de Mendoza. El panorama es algo desolador
para el único representante del partido socialista que está en alguno de los poderes de la provincia, se encuentra sólo,
solísimo…el panorama es desolador pero uno espera que sea la muestra de alguna unidad más contundente de la No-Derecha
mendocina. Para variar alguna vez y que sea una opción progresista real.
- El radicalismo es ese partido que funciona en Mendoza como en casi ninguna otra ciudad del país. Acá ha sido constante la
oferta de radicales hermosos y medidos que le gustan a los mendocinos. Al radical por naturaleza no le gusta el quilombo,
prefiere ser discreto, callado, mesurado. Esa es su principal virtud, no innovar, por eso los gobiernos radicales no se
recuerdan del todo malamente, aunque sea peor pecado la pasividad que el yerro (el saber popular lo reduce procaz con “hace
más daño un pelotudo que un hijodeputa”) Se distinguen rápido los radicales pícaros del resto, porque en general no abunda la
táctica. Al mendocino le gustan los radicales porque con ellos el poder no jode mucho y la apariencia de la provincia es de
calma. El mendocino casi inventó al radicalismo, el radical mendocino es más mendocino que radical. Encaja en el carácter del
mendocino ser radical, porque no le gusta la gente que se distingue. Se rechaza lo simpático, los demasiado lindos, los
talentosos. Queda mal, por la posibilidad de pasar vergüenza, es mejor presionar las emociones y reservarlas para la
intimidad y que salgan con furia luego. He ahí las putas en Mendoza tan toleradas en pleno centro. Nunca se reclama
abiertamente por las putas en Mendoza, no se atiende a ese puritanismo, se acepta su convivencia para canalizar las
represiones. Están bien ahí, nadie las ve aunque llenen las esquinas de la tercera sección el barrio con más iglesias del
mundo. Las mismas tristes putas envejeciendo aburridas de cogerse al mendocino culposo que las coge sin reírse.
- Mendoza tiene el único partido político de derecha torpe del mundo, el Partido Demócrata. Repite el cliché que la derecha
es pragmática, canchera, audaz, rápida, ágil, inescrupulosa. Bueno acá, son lentos, torpes, atrasados, inorgánicos,
inescrupulosos, inofensivos. Que quede claro, en Mendoza no gobierna la derecha, en Mendoza gobierna la vergüenza
provinciana. La derecha acá son unos inoperantes vergonzosos, sus puntos más altos son la diputaduría de Omar de Marchi, un
pícaro demasiado blando para sus compañeros de cuadro, que no pasa de actuar de extra en los programas televisivos de cable
de la noche, cuando lo invitan si les falta Carrió si se indigesta con sus vaticinios de alto contenido graso. Ni lindos ni
piolas, el Partido Demócrata de Mendoza funciona como un club de señores rancios que alquila sus instalaciones electorales
por temporada. Siempre que se pongan de acuerdo con el caché. Por ejemplo cuando le quisieron alquilar el partido a Orlandito
Terranova el hijo del hijo de un señor que puso muchos o todos los carteles de Mendoza, no se pusieron de acuerdo con el
“abono” entonces “Orly” -así era el apodo del hijo del dueño del diario más hermoso y periodístico del mundo web, esto según
su director Ricardo Montacuto que se preocupa, a veces por la educación de nuestros niños, a veces por los debates en
Bailando por un sueño, y las dos cosas con la misma indignación- alquiló el PRO que era el partido que se puso Mauricio Macri
(otro hijo de un padre exitoso tratando de desafiar su poderosa deuda irresuelta con la imagen parental siendo alguien, eso
sería hoy, ser famoso) y empapeló la ciudad con su cara de amanecido y salió a decir en concreto que si él era capaz de andar
en camionetas de rally a toda velocidad, entonces, era capaz de ser elegido legislador para la ciudad de Mendoza. Así de
corta hermano, como soy deportista puedo ser político. Como me gusta andar en patines tendría que ser juez. Algo así, porque
Orly a todo esto nunca ha ganado una carrera, no sé, no importa tampoco, sólo le interesa a él, y a su padre que lo quiere
ver activo con algo y por supuesto a todos los periodistas del diario del papá. Y si alguno manifiesta en su muro de algún
servicio web lo harto que lo tiene el tema de publicitar el rally en el que corre Orly. Se lo echa carajo, que no está para
eso el diario.
- Hay que ser justos con algo, MDZol no es el peor diario de Mendoza, todos son malos porque no son diarios, son
organizaciones de apropiación simbólica de alguna o varias de las familias poderosas de la provincia, el Diario UNO está
pensado para funcionar de escudo simbólico por sobre los negocios del grupo Vila y así todos, Vila, Clarín/Los Andes,
Terranova, Manzano, Alonso. Vila, bueno, él solo viviendo tan cómodamente en Mendoza es la prueba en vida del conservadurismo
en la provincia, robándole terrenos a la Universidad Pública Nacional, comprando partes de la montaña para uso personal o
rentándola a sus amigos. Él solo, Daniel Vila y su papá y sus hijos que ya empiezan a defender “sus cosas”, son la muestra de
por qué Mendoza es retrógrada, reaccionaria. Daniel Vila, Orlando Terranova y no muchos más son la muestra que en Mendoza es
mejor no ser vistos. El empresariado público de Mendoza es temeroso del ridículo, por eso se intentan adueñar de quién señala
qué es ridículo y qué no, para protegerse con ruido y no ser señalados como tales. Defienden, con pasión el estado quieto de
las cosas, su supuesta ideología, la elección de sus columnistas, el criterio periodístico, la línea editorial que alguna vez
se han preocupado por decir que tienen. Todo ese conjunto de decisiones ideológicas está atravesado por una sola cosa:
defender su patrimonio. Si algo interrumpe el crecimiento de ese patrimonio será destinado a no ser. En el medio de esa
decisión por defender el patrimonio de ellos mismos caben los supuestos matices o cosas buenas que tendrían las publicaciones
periodísticas de Mendoza. Justo ahí, en ese espacio tan chico, se desarrolla la libertad de expresión de los periodistas
mendocinos que trabajan para algunos de los 3 (tres) grupos periodísticos, en los mínimos espacios sin aire que no están
dominados por los negocios de sus jefes. Si trabajas para Terranova (MDZol) no podes hablar de la cartelería pública de
Mendoza, podes hablar pero consultando si eso afecta el negocio de los dueños del diario, o sea no podes hablar, no podes
espontáneamente plantear el tema, sí otros, pero no ese, por lo menos no tan fácilmente, y para qué hacerse problemas en el
trabajo. Pasa a ser un lugar oscuro dentro de la elección de temas que podes tratar como periodista, después lo dejas de
hacer en automático, funciona así por vía de la desidia, capaz que una vez tiras una para quedarte tranquilo. Pero después,
en serio, da paja, mejor seguir esa ley de Murphy “Nunca sea el primero, nunca sea el último, nunca se ofrezca de
voluntario”. Eso pasa ahí, si trabajas en otros medios por ejemplo, Vila (Canal 7, Diario UNO, Radio Nihuil, etc.) no podes
hablar del Dalvian, la concesión de zonas de explotación petrolífera, la campaña de independiente rivadavia, etc. Si trabajas
para Alonso (Canal 9, LVDiez, El Sol, etc.) no podes hablar de los otros medios que tiene, etc. Así de amplia está
configurada la Opinión de la Sociedad Mendocina, esa supuesta verdad revelada que argumentan los columnistas de los kioscos
de sus jefes. La Opinión Pública de la Sociedad Mendocina, una institución por sí misma a la que sólo ellos tienen acceso. A
la que sólo ellos, esos bellos periodistas que sólo hacen su laburo sin ser responsables de nada, pueden examinar y descifrar
en emisiones diarias. Para qué hacer ese esfuerzo de alquilarse a estos tipos, es tan poca plata están tan mal pagos que ni
siquiera es una opción que se entienda por el cinismo de lo rentable, una elección más sana es ponerse un local de venta de
milanesas de pollo y si queda voluntad de nombrar las cosas mantener un blog.
Esta combinación de gestos atravesados por la vergüenza provinciana empiezan a torcerse en un proceso difícil de ver desde la
histeria de la información diaria. Reivindicaciones de las minorías, de los marginados, de algunos derechos sofisticados para
nuestras urgencias latinoamericanas (porque Mendoza está en Latinoamérica aunque nos cueste aceptarlo) nos hacen querer
lustrar el chauvinismo pensándonos no tan distantes de reivindicaciones saludables y necesarias para el Nosotros como
sociedad. Un estadio superador de la cerrazón provinciana. Ese avanzar hecho de reconocimiento para minorías sexuales,
exigencias a la necesidad de pluralidad informativa, sostenidos aumentos en el presupuesto para ciencia e investigación, una
manifestación declarada por el terreno de lo simbólico (era este un Debe importante para Kirchner Néstor). Todo esto, un
conjunto de medidas trascendentes para el país que empiezan a asomar en sus efectos. Entre otros, que Mendoza dejará de estar
sostenida desde la mirada de poquísimas familias poderosas que rigen las normas y nos dicen que es el mendocino, y cómo hay
que mirarlo.
Han venido ganando todo este tiempo pero ahora hay que adaptarse, perder algo del control resignarse a alguna forma de la
intrascendencia. En concreto una tendencia sostenida de tenida dentro.


