Steve Jobs es Dios

Steve Jobs es Dios:
Resucita de los muertos a través del misterio, le diagnosticaron cáncer o se hizo un transplante de órganos, su enfermedad del año pasado estuvo envuelta en el misterio que la fe perdona. Ha resucitado entre los muertos y acá yace enhiesto sobre el escenario con su túnica mortal: ese par de Levis y su clásica polera negra de algodón. Resucita y se parece a nosotros.
Baja cada tanto a la tierra a decirnos qué cumplirá nuestros deseos. Se hace cuerpo en keynotes para contarnos qué es lo que vamos a necesitar para Ser de ahí mismo en adelante. Su palabra, como la de Dios, es performativa: al nombrar, crea. Sus dichosas y omnipresentes intervenciones le dicen al mundo en simultáneo que One More Thing, Hé Aquí El Nuevo Objeto que encaja JUSTO en lo que deseábamos ayer. Pone delante nuestro el objetivo de nuestras vidas. En su escena en la tierra enfrenta nuestros deseos con cosas concretas comprables en cuotas. Ya sabemos para qué estamos: adquirir Ello. Esto que nos cuelga de las manos ya no es. Ello sí, vivimos para conseguirlo, de cualquier manera, empieza el ciclo. “This changes everything. Again” dice la campaña del nuevo nuevo teléfono que inventó Steve en otra epifanía de las suyas que nos cambian la vida y nos dan un sentidito nuevamente. Nuevamente again.
Es tan bueno Steve, tan carismático y piadoso con los humanos endeudados de los países del primer mundo, que sus creaciones materializan de los comentarios histéricos de los fetichistas de los gadgets. Sólo es escuchar qué desean, hacer un plan de negocios, y cumplir una cuota de sus deseos en cuotas. Es el génesis, la creación de las histerias, la mercancía que suple nuestros deseos, again. Steve Jobs nos ayuda a Ser, a explicarnos para qué estamos acá. ¿Y el vacío Steve? ¿Qué hacer con el vacío de la caja abierta? ¡Las Stores! Tiendas veinticuatrohorasporsietesdías sin humanos que medien, para consumir ruido en forma de tool, juqguetitos, pelis, organizadores…toda clase de herramienta de software tendiendo al infinito. El Padre creador Steve nos dará de aquí en adelante todo lo que necesitemos y evitará todo lo que no necesitemos, será impiadoso con aquellos que incumplen sus términos y garantías para usar su canal a la conciencia de los humanos. Gracias Steve por no abandonarnos entre tus descensos a la tierra, ahora con las Stores, y las Ibooks, podremos meter dentro nuestro su creación y él nos proveerá de todo lo que necesitemos.
El será eterno y omnipresente, siempre que vayamos alguna vez en nuestra vida a la Meca, sus Stores físicas repartidas por el (primer) mundo, allí piadosos constrictos humanos nos enseñarán los preceptos de la Iglesia Apple. La Meca vale cada centavo de lo que cuesta ir hacia ella, pisos impolutos, ascensores sin botones (en la Store de Japón el ascensor no usa botones, sólo se detiene en todos los pisos, a Steve no le gustan los botones y prefiere que a nosotros nos guste así) La iglesia metodista del diseño Steve Jobs es la forma más parecida al paraíso del consumo que alguna vez pisaremos, el único engorro aún es pagar, manejar dinero en billetes. Steve ya trabaja en eso también, mejorará nuestra experiencia al dictar que los nuevos IPad sólo podrán comprarse con tarjeta de crédito. Creo que odia que los empleados vayan al baño, es una lástima aún tener que usar humanos para el contacto con el público, pero por ahora no existe otra manera.
Siempre que puedas hacer un pequeño sacrificio en mínimas cuotas, podrás Ser. Sino no. Después de todo ¿es algo justo no? en esta Iglesia hay reclamos del cliente. Pero la anterior era algo más honesta, se permitía confesar que lo suyo era la conquista. Esta nueva es un poco más sofisticada a precio de ser esquiva: nunca asumirá los sacrificios que tiene que hacer en nombre de existir. Como sería asumir que sus fabricante de teléfonos como Foxconn, el del nuevo IPhone , a veces suiciden a sus empleados con condiciones sub humanas de trabajo para poder cumplir con las demandas de las mercancías en las stores luego que Steve las anuncia en sus descensos a la tierra. Steve es tirano con la logísticas de sus milagros, pequeños sacrificios para grandes resultados, you know.
Un sólo pecado se le escapa a Steve, sólo un detalle: no nos explica qué somos, sólo nos hace existir. Por eso nuestra desorientación. Es prioritario para el Vicepresidente de Marketing (palabra mundial que se escribe igual en todos los idiomas) de Apple que urgente piensen en la explicación existencial para que los sujetos existan. Si no no hay Dios que aguante. Ya con eso puede reinar para siempre sobre la tierra. Falta sólo el detalle de por qué corremos la carrera al consumo que Steve nos dicta, con esto resuelto no hay límites, sobre todo hoy donde las dudas ya están aplacadas en la historia. ¿Alguien imagina otro mundo posible? Lo que reina es el Mercado y es casi una verdad de perogrullo. Un Mercado, con suerte, un poco menos obsceno para pavonearse de sus excesos, un Mercado que mata cada tanto a alguien como chivo expiatorio de su mensaje: un Madoff, algunos banqueros, a Grecia. No hay muchas discusiones, este es el modelo al que todos deben adherir a riesgo de no Ser. Hay que enchufarse al dios Mercado, y Steve nos da el cómo, o el mejor, la mejor forma de estar en el cielo. Cielo bautizado como The Cloud. Pueden usarse otras religiones pero la mejor forma de hacerlo, la vía más rápida a lo sagrado, es la forma Apple. Profesada por los apóstoles ingenieros de Apple, esos sacerdotes templarios a los que Steve les hace hacer un voto de silencio entre keynote y keynote.
Stevie es iracundo también con quien cruza su camino, Adobe no le gustaba y el dejó caer su poder para aplacar su pecado mortal: fue a parar al infierno de lo viejo. Donde están las almas en pena de lo out, lo uncool. Cada tanto aparece un enviado que atraviesa los círculos del infierno del olvido como moda Vintage. Vuelve la imagen de su alma por una temporada para regresar al más lejano círculo del infierno, lo que Acaba de Ser. Sólo Steve tiene ese poder hoy, se concentra en su dedo índice cuando señalando una disquetera, un puerto serie, o el Flash…dice, Esto ya no será admitido en mi Iglesia. Sea dicho, que se imprima como estándar.
Que así sea. Suenan las trompetas de Jehová Jobs anunciando la llegada ¡A por sus mercancias plebeyos!

¡A por sus mercancias plebeyos!— esto fue genial…
Comentar esta nota se vuelve algo complicada dada el sarcasmo e ironía con la que fue escrita.
No nos olvidemos martin, como nace Steve y por todas las empresas que paso, saco a flota PIXAR cuando estaba en bancarrota, y a machintosh cuando su futura era negro. Creo que si Steve Jobs es nuestro dios, entonces Bill Gates es el diablo en persona, es lo peor de cada uno, es nuestra Blue_Screen_of_Death en cada pc del mundo. Steve nos vende imaginación, diseño,etc y que se aproveche de esto no es malo, no lo linchemos por hacerse millonario con los inventos de Apple.
Ahora, comparto que la comercialización de los productos tienda a ser draconiana, pero es su producto y tiene derecho a hacer y deshacer como quiera.
En vez de criticarlo, simplemente no compres el IPAD…
Y otra cosa, creo que tampoco es tan importante para dedicarle 6314 caracteres incluidos los espacios…
Cada uno me amie tiene el blog que se merece…según qué mandamiento no puedo desperdiciar mi tiempo lumpen en equivocarme sobre Dios
esos elementos simbólico están ahí y alguien los iba a tomar, no? alguien ocupa ese espacio y ya sabemos como lo hace, alguién le va a vender al ABC1 un café y va a ser starbucks -jugando con el lugar común de schmidt- si ese espacio no es defendido como necesario para otro intercambio.
esa necesidad de diseño (creada? original?), de pagar caro, de estar “al palo con la tecnología” y adorar dioses paganos, mercantiles…ah no, cuando fueron distintos? cuando no estuvieron al servicio del poder, del metal?
hablamos de lo oculto, de un dios. este es un santo, uno que baja (o sube) al encuentro del pueblo, del usuario, pero dios está en todos lados y a la vez no existe. entonces cómo?
es simplemente como propone claudio? no comprando? no consumiendo? a dónde nos lleva eso? cual es el linux de la vida? todos los mortales pueden usar ese sistema operativo para sus vidas y sus deseos de pertencer a algo, a un grupo, a una comunidad de maqueros?
como usuario de apple me siento estafado. no encuentro el alma que me prometieron, no venía en la cajita
La cuestión en el fondo es que el Mercado viene a hacer el trabajo constituyendo al sujeto moderno en reeemplazo de otros Grandes Relatos que lo hacían antes: religión, Estado, etc. La diferencia es que el Mercado, los Steves del mundo, cumplen una parte de la función, pero, por ejemplo, no le ponen alma a la caja de tu notebook. Entonces quedamos chuecos, chuecos de relatos que nos digan que sorcho hacemos acá, un algo digamos. Pensado así, lo de Apple, es la muestra más exagerada y ridícula de una empresa tratando de darle sentido a sus mercancias: intenta decirnos que no es sólo un teléfono…es a change. Un cambio tan grande, que lo ahce de nuevo, again. Y la plebe corriendo detrás de las muecas de Steve es un fenómeno de época. Se van a reir de nosotros en el fuituro (espero) cuando alguien le cuente a nuestra descendencia que la gente hacía cola de días y noches para comprar un teléfono
La solución está por verse, claramente puede ser no comprar, no subirse a la ola como a cada uno le salga. Y por reinventar lo colectivo desde hoy. Digo yo.
Les dejo un link de interes, y calculo que a fran le va a interesar
http://www.newsweek.com/blogs/techtonic-shifts/2010/06/08/does-apple-s-iphone-4-signal-the-death-of-the-macintosh.html#