La Justicia Federal de Mendoza atrasa 35 años. Movimientos alentadores, la cuestión técnica de los expedientes

(Otilio Enrique Romano – Luis Francisco Miret)
Ahora venimos por Miret y Romano, dice Horacio Verbitsky respondiendo al juez Luis Francisco Miret en una nota al diario El sol el 20 de abril, mismo día en que Horacio Verbitzky dio una conferencia de prensa al mediodía y una charla frente a unas 400 personas a las siete de la tarde en el teatro Universidad, de la Universidad Nacional de Cuyo de Mendoza, Argentina el 2010.
El juez Miret dice que esto es una afrenta casi personal hacia él, un escrache público, una forma moderna de linchamiento, hacia él y el otro, Otilio Roque Romano, que formaron parte en roles decisorios del poder judicial durante la última dictadura militar. Pero él, dice ahora Verbitsky, está protegiéndose del ineludible juicio oral que se va a realizar en Mendoza más temprano que tarde. Ahí en el juicio en cuatro expedientes se dará testimonio de la actuación colaboracionista de él Luis Francisco Miret como juez Federal durante el proceso militar y de Otilio Romano quien fue fiscal en el mismo periodo. Se defiende por temor, su actuación fue más que laxa y posiblemente se lo declare culpable teniendo que hacer frente a una destitución y una denuncia penal. La justicia federal de Mendoza debe depurarse de estos comportamientos dirigidos por el juez Miret, que ahora está investigado por el fiscal Palermo y por el Consejo de la Magistratura que avanza sobre la destitución de Miret y Romano. Entonces se protegen, traban la cosa para que no se los procese como colaboracionistas en el último proceso militar.
Tan activos están actualmente estos jueces (uno muere de horror al pensar en la posibilidad que algo caiga en esas manos, que el destino de alguno, de cualquiera, que se enfrente ante esa justicia para la que somos todos iguales, esté determinado por esos ojos) que Miret tiene incluso una cátedra en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cuyo donde se comienza a analizar la posibilidad de suspenderlo, misma universidad que trae a Verbitsky a Mendoza para hablar del comportamiento de la justicia federal de Mendoza y la extraña relación entre estos jueces y la ley de medios tan en boga, tan en boga que otro coterráneo mendocino y diputado nacional por el peronismo pragmático Enrique Thomas, apeló la misma en el juzgado de la señora Olga Pura De Arrabal (jueza vecina de Daniel Vila en el barrio Dalvian, socio de José Luis Manzano y Francisco de Narváez en ventures en los medios como el canal América, entre otros emprendimientos político-empresarios. A la vez este Thomas es patrocinado en la apelación ante la jueza Pura de Arrabal por Luis Leiva, quien fue destituido por la causa del Banco Mendoza que dictó la captura en su momento de otro coterráneo el señor Raúl Moneta quien dirigía el banco, a la vez Moneta es socio y amigo de Daniel Vila, entre otros) La relación entre estas acusaciones que se le endilgan a Miret y Romano se mezclan con la Ley de medios porque Miret y Romano dicen ser víctimas aunque la cronología de una acusación y otra no cuadren, intentaron negociar chueco Mazzón mediante con el gobierno nacional su situación personal a cambio de un dictamen favorable a la apelación contra la ley de medios…Enrique Thomas, Olga Pura de Arrabal, Luis Leiva, Daniel Vila, el Grupo Vila, José Luis Manzano y Raúl Moneta; todos de acuerdo entre sí pujan y desean que esta ley -la de medios- no se promulgue de ninguna manera y mandan al tonto útil de Thomas a hacer lo suyo, acompañado de otro tonto útil como Leiva; los mandan y les ordenan, los llevan, les pagan el remis y hasta le escriben los proyectos alternativos: Enrique Thomas admitía en su momento que no había podido leer la totalidad de la ley de medios eso no le impidió presentar su propio proyecto con 150 artículos, de posible autoría coral oligopólica. Esto dice Verbitsky en la conferencia de prensa y a la noche en el Teatro Universidad de la Universidad Nacional de Cuyo. Esta Universidad que mantiene un litigio desde hace 23 años en una causa que descansa ahora en la Suprema Corte de Justicia por los terrenos de 32 hectáreas que la familia Vila en sucesión dice poseer…we are a happy family.
Ahí están las 400 personas escuchando a cuatro que aburridamente hablan y leen cosas sobre injusticia, muerte, torturas, corrupciones, de los poderes nacionales. Por qué carajo 400 personas hacen el esfuerzo de salir de su rutina y modorra para ir a escuchar hablar sobre Memoria, Verdad, Justicia en un teatro un martes a la nochecita. Lo hacen porque les importa, lo que habla Verbitsky, lo que habla Marcelo Stern sobre las luchas de los derechos humanos en Mendoza, lo que dice Mariú Carreras sobre la muerte de sus parientes de mano de la dictadura, de cómo sabían que los habeas corpus que cursaban reclamando el destino de los desaparecidos terminaban atravesados en un gancho de por ahí sin que nadie (ningún Miret, ningún Romano) los recoja para darle algún destino. Por qué esta gente se toma la molestia de hacer algo así, por qué le importa. Alguien sostiene la cosa después de todo, estos 400 tantos otros que no se ven…no todo es desidia aunque muchas veces al día uno sospeche lo contrario sin equivocarse mucho.
Lo que lamento después de la emoción de ver al gentío dispuesto a aburrirse con cosas serias, es no entender por qué esa movilización de la sociedad no recae en cosas más organizadas, por ejemplo un partido político. O por lo menos, una opción política competente del lado de esta gente, de estos cuatrocientos. Porque Mendoza, y esto es un chiste remanido, es muy eficaz en inventar y exportar gente que hace bien el mal: Manzano, Bauza, Grupo Vila, Moneta, Flamarique, Cobos, Thomas, Becerra…pero no es posible que los mendocinos se organicen en algo que supere su individualidad. Somos buenos exportando monstruos porque los monstruos tienden a la individualidad, pero incapaces de organizar un colectivo del lado de esta gente. Sí del otro, el partido demócrata es una rara avis: el único partido oficialmente de derecha de la Argentina, así a secas, podría definirse como una derecha Blend. Pero nunca colectividad de izquierda. ¿Por qué? Porque organizar la derecha es más fácil, tienen menos pruritos y más recursos, también amigos más poderosos. Basta un asado, donde los chicos se aburran de contar los sellos de sus pasaportes, y ¡Voilá! sale un candidato o ponen a uno obediente que sea bien, que les guste, cualquier inescrupuloso del partido demócrata sirve (valga la redundancia). Claro la izquierda es más quisquillosa, cree entender bien la política por lo tanto no se permite algunas licencias necesarias del oficio, como hacer alianzas non sanctas de corte táctico estratégico. He ahí la maña y las convicciones. La izquierda no es capaz de articularse en una propuesta que discuta junta, donde se superen las ambiciones morales individuales en pos de un conjunto de ambiciones que persigan principios comunes. Eso la gente de izquierda de Mendoza no puede hacerlo, es el mal de muchas otras opciones progresistas pero acá es más sorprendente mirando las convocatorias de causas hot que amagan con ser populares, Ley de Medios, jueces colaboracionistas del proceso militar, aniversario del 24 de marzo. El dato optimista es que nada hace creer que la cosa no puede revertirse, se nota un runrun que puede terminar en una opción cierta. Se verá cómo en el durante. Mejor si somos muchos…Será que el Golpe nos dejó lentos, dice Mairú Carreras casi al final, que termina con un escénico y sentido, si al tejido le falta un punto se desarma todo, seamos nosotros cada punto…y bueno a seguir luchando con el cuerpo. Aplausos.
Tanta gente joven hace alegrar, es ciertamente alentador. Los oradores lo reconocen públicamente. Un dato importante que puede estar relacionado con lo joven: los casos de Miret y Romano salen a la luz a raíz del proceso de digitalización de los expedientes de los juzgados federales iniciados en Julio del 2009, menos de un año atrás. Por esa digitalización los organismos de derechos humanos pudieron tener pruebas sobre la connivencia de estos jueces con los poderes autoritarios durante el proceso militar. La razón técnica detrás de la movilización es algo notorio. Hace pensar en que quienes tienen por oficio esconder viven una época algo discorde para sus hábitos. Se va permitiendo rastrear información deliberadamente confusa en sus métodos, y hasta en su jerga, a través de nuevas técnicas (la digitalización de archivos) que posibilitan rastrear e indexar los datos desvalorizados de un expediente para poder encontrar patrones, precisiones, cruzar fechas. La tarea de tratar la información, digitalizar expedientes enterrados en el cementerio de datos muertos y corta vida de un soporte material de papel, viene siendo algo más que una rutina administrativa sin importancia. Aunque parezca menor, el antecedente de digitalización de los expedientes habilita que los organismos de derechos humanos realicen una investigación que luego la sociedad moviliza. De nuevo, técnica habilita, entorno filtra y hombre determina; caso práctico este aplicado a la justicia federal de Mendoza, y a esas 400 personas que rastrean la búsqueda de Verdad, Memoria y Justicia por sobre otros placeres más inmediatos. Dan ganas de hacerse ilusiones.

Muy buena la nota. Una crónica que refleja muy bien lo sentido por muchos que estuvimos ese martes a la “nochecita”