30 Dec, 2009
2010, Odisea del libro analógico
Entrada por: martín santos En: avances|libros|literatura

En los próximos años vamos a vivir/sufrir/fascinarnos por un cambio de soporte impactante de los materiales de lectura y escritura. El año que viene y los próximos crecerá exponencialmente la oferta de los libros electrónicos: pantallas baratas al precio de dos best seller de tapa gruesa, de bajo consumo eléctrico, con capacidad que tiende al infinito para almacenar caracteres. No va a ser un cambio intrascendente en la manera como leemos, estudiamos, absorbemos cultura, nos abstraemos y nos apropiamos del conocimiento y el sentido.
“La historia de los signos empieza por la de los materiales (…) no existe soporte inocente, cada material comporta sus riesgos (…) La máquina lógica que es la escritura ha cambiado al ser humano; más que su deber y su obrar, sus competencias y sus sueños” (Regis Debray, Introducción a la Mediología)
Los estudios del traspaso de la transmisión oral a lo escrito han demostrado que la inscripción lineal de la palabra posibilitó la abstracción, la idea de universal, el razonamiento lógico, la historia, la geografía, el espíritu crítico y la democracia (Debray) ¿Será este cambio de mediasfera que estamos transitando hacia lo digital, parecido en su impacto al traspaso de lo oral a lo escrito?
El soporte como vehículo de transmisión nunca está desdoblado de su contexto organizacional que lo posibilita, el doble cuerpo del medium que la mediología instala para analizar las transmisiones de sentido a través del tiempo. Cada soporte (MO – Materia Organizada) negocia dialécticamente con la Organización (OM – Organización Materializada) que lo instala y sostiene, asegurando las rutas por las cuales el sentido toma formas diferentes según la mediasfera reinante.
Si este doble cuerpo de soporte y organización (OM – MO) forma parte de la manera en que entendemos los signos, ¿Cuales se van a habilitar con la extensión de soportes electrónicos para la lectura? ¿Cómo interactuarán los nodos cognitivos, los curadores, editores, el concepto de obra y autor?
La técnica habilita, el entorno filtra y el hombre determina ¿De qué estará hecha la abstracción cuando el punto y aparte deje de sernos útil para organizar el texto como lo era en el futuro impopular soporte de papel? ¿Cómo nos cambiará el concepto de literatura cuando tengamos a nuestra disposición infinitas historias para sumergirnos pero con limitantes biológicos y físicos (tiempo, ojos que se cansan) para poder captarlas?
¿Cuál será el rol crítico del curador como filtro a las infinitas posibilidades abiertas por el formato?
¿Se transformará la institución de la democracia sostenida en la jerarquía del modelo clásico de autoridad/autor como sostén de un texto republicano?
Kerouac y su ilusión de literatura a lo free jazz ¿podría escribir On The Road para leerse en formato electrónico que prescinde de las hojas?
¿Existirán nuevas olas, premios nobel, intelectuales modernos, editoriales, ciencia, poesía, leyes, filosofía?
Los tiempos que vienen van a ser toda una experiencia para ver un proceso in vivo de evolución de los materiales de transmisión de sentido. Quizás esta sea una síntesis de las primeras computadoras conectadas y los consumos sobre medios electrónicos, para terminar en el acceso infinito mediado por las resistencias del mercado que seguramente resistirán a su modo de litigio ciego sus modelos de distribución y edición como el caso de la música.
Se va a transformar nuestro desarrollo cognitivo en las generaciones que sean, y va a reacomodar las espirales genéticas de transmisión cultural donde nos hemos criado en el último siglo: partidos políticos, periódicos, escuelas, iglesias, editoriales, revistas, cultura, autor, literatura.
Es hora de ser más sensibles a las especies culturales que puedan desaparecer extintas por el darwinismo técnico de los nuevos soportes.
Y los libros de autor en papel quedarán como reliquias, delicatessens para nostálgicos, refugio al avance del afuera, tótem de una época donde nos rascaremos como monos que gritan la evolución.
escritura. El año que viene y los próximos crecerá exponencialmente la oferta de los libros electrónicos: pantallas baratas
al precio de dos best seller de tapa gruesa, de bajo consumo eléctrico, con capacidad que tiende al infinito para almacenar
caracteres. No va a ser un cambio intrascendente en la manera como leemos, estudiamos, absorvemos cultura, nos abstraemos y
apropiamos el conocimiento y el sentido.
“La historia de los signos empieza por la de los materiales (…) no existe soporte inocente, cada material comporta sus
riesgos (…) La máquina lógica que es la escritura ha cambiado al ser humano; más que su deber y su obrar, sus competencias
y sus sueños” (Regis Debray, Introducción a la Mediología)
Los estudios del traspaso de la transmisión oral a lo escrito han demostrado que la inscripción lineal de la palabra ha
posibilitado la abstracción, la idea de universal, el razonamiento lógico, la historia, la geografía, el espíritu crítico y
la democracia (Debray) ¿Será este cambio de mediasfera que estamos transitando hacia lo digital parecido en su impacto al traspaso de lo oral a lo escrito?
El soporte como vehículo de transmisión nunca está desdoblado de su contexto organizacional que lo posibilita, el doble
cuerpo del medium que la mediología instala para analizar las transmisiones de sentido a través del tiempo. Cada soporte (MO
- Materia Organizada) negocia dialécticamente con la Organización (OM – Organización Materializada) que lo instala y
sostiene, asegurando las rutas por las cuales el sentido toma formas diferentes según la mediasfera reinante.
Si este doble cuerpo de soporte y organización (OM – MO) forma parte de la manera en que entendemos los signos, ¿Cuales se
van a habilitar con la extensión de soportes electrónicos para la lectura? ¿Cómo interactuarán los nodos cognitivos, los
curadores, editores, el concepto de obra y autor?
La técnica habilita, el entorno filtra y el hombre determina ¿De qué estará hecha la abstración cuando el punto y aparte deje
de sernos útil para organizar el texto como lo era en el futuro impopular soporte de papel? ¿Cómo nos cambiará el concepto de
literatura cuando tengamos a nuestra disposición infinitas historias para sumergirnos pero con limitantes biológicos y
físicos (tiempo, ojos que se cansan) para poder captarlos?
¿Cuál será el rol crítico del curador como filtro a las infinitas posibilidades abiertas por el formato?
¿Se transformará la institución de la democracia sostenida en la jeararquía del modelo clásico de autoridad/autor como sostén
de un texto republicano?
Kerouac y su ilusión de literatura a lo free jazz ¿podría escribir On The Road para leerse sin pasar una hoja en formato
electrónico que prescinde de las hojas?
¿Existirán nuevas olas, premios nóbel, intelectuales modernos, editoriales, ciencia, poesía, leyes, filosofía?
Los tiempos que vienen van a ser toda una experiencia para ver un proceso in vivo de evolución de los materiales de
transmisión de sentido. Quizás esta sea una síntesis de las primeras computadoras conectadas y los consumos sobre medios
electrónicos, para terminar en el acceso infinito mediado por las resistencias del mercado que seguramente resistirán a su
modo de litigio ciego sus modelos de distribución y edición como el caso de la música.
Se va a transformar nuestro desarollo cognitivo en las generaciones que sean, y va a reacomodar las ‘espirales geneticas de
transmisión cultural’ donde nos hemos criado en el último siglo: partidos políticos, escuelas, iglesias, editoriales,
revistas, cultura, autor, literatura.
Es hora de ser más sensibles a las especies culturales que puedan desaparecer extintas por el darwinismo técnico de los
nuevos soportes.
Y los libros de autor en papel quedarán como reliquias, delicatessens para nostálgicos, refugio al avance del afuera, tótem
de una época donde nos rascaremos como monos que gritan la evolución.
