Procesan a Horacio Potel por mantener una biblioteca virtual sin fines de lucro

Sep 23 2009

HoracioPotelProcesamiento

(Procesamiento de Horacio Potel)

Horacio Potel el profesor edupunk de filosofía argentino de la Universidad de Lanus finalmente fue procesado por infringir los derechos de autor de Derrida y Heidegger en los sitios que mantenía Horacio SIN FINES DE LUCRO como soporte para las clases que daba.

El procesamiento lleva el embargo por 40.000,00 Pesos para Horacio cuyo sueldo como profesor es de 1.350,00 Pesos. La instancia aún está por apelarse por la defensa de Horacio.

Cabe en este caso todas las demandas sobre la actualización necesaria y urgente del derecho para poder regular los nuevos límites que habilita la tecnología. De qué sirven leyes que no nos pueden regular protegiendo las reservas culturales y educativas de un país por sobre los derechos de autor de una editorial francesa que no edita ni traduce los libros en Argentina.

No tiene relación – de hecho no tiene relación – la nueva ley de medios con la actualización que se debe el derecho para regular los nuevos usos del trabajo intelectual merced a las nuevas tecnologías. No tiene relación, pero ya que el debate nombra tantas veces Cultura, Protección de Bienes Culturales, Apoyo a los emprendimientos sin fines de lucro…no viene siendo el momento de derechos humanos de tercera generación? Cuando cabrá esa discusión?

Luego, cómo va una maestra a tentarse con transgredir la dejadez del papel secante, las plumas estilográficas, los mapas con división política (un reclamo que el menos despierto de los padres de los educandos siempre repite) si se persiguen  los intentos de promover y proteger las especies culturales en la educación con embargos y tentativas de prisión

Fuerza Horacio, agradecé que no te metieron en cana…ya te imaginaba en la biblioteca del penal dando cursos sobre Derrida

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7 comentarios hasta ahora

  1. SERIA INTERESANTE, creo,

    observar este conflicto como una contradicciòn originada por la apertura de nuevos àmbitos, en este caso,

    a) las redes cibernèticas solidarias sociales, sean intelectuales o con otros fines…

    b) la comercializaciòn o usufructo de la inteligencia humana como negocio…

    Este conflicto se parece un poco al de “democratizaciòn
    de los bienes de la humanidad”, el saber, la economìa, etc. O un reemplazo de valores, donde la inteligencia, el espìritu, no sean mercancìa…

    Si algo no es mercancìa la inteligencia se proyecta màs allà de la “ganancia” y del “egoìsmo” hacia una fuerza ètica muy poderosa… Chau, gracias.

  2. Tiene que poderse hacer algún tipo de presión. Valgámonos de esas contradicciones de los nuevos ámbitos. Fui usuaria de los sitios web en cuestión y sé que para los estudiantes de filosofía estos sitios eran una herramienta de increíble valor. Tiene que poderse demostrar el apoyo al profesor. Tiene que poderse protestar contra esas injusticias. Tenemos que podernos organizar.

  3. Laura claro que se pueden organizar manifestaciones en contra de estos atropellos, también se puede seguir colaborando con la educación libre.

  4. Que los que usaban el sitio o los que se plieguen a dar su opiniòn envìen un mail… ¿Adònde?

    Adònde Laura, liderà la movida, hacelo por el Profe..

    Dale, dale!!!

    GRAAAAACCIIIAS PROOFEEEESOR HORACIO POTEL !!!!!!

    QUE MUCHOS SIGAN SU EJEMPLO!!!!!!!!!!

    Buenos Aires, 25 de Septiembre-2009

  5. Acá Horacio formó un grupo de defensa a los sitios

    http://www.facebook.com/group.php?gid=69836927743&ref=ss

  6. Hector Claudio Palazo

    Creo que es imperdible leerlo
    Es una Columna firmada por Alfredo Leuco en el Programa
    Radial de Fernando Bravo, por Continental por las tardes
    De 13 hs a 17 hs. Y de Lunes a Viernes
    Héctor
    Illia en pijamas
    Por Alfredo Leuco (Columna radial 15/11/10)

    El sábado, en su glorioso recital, Jairo contó una vivencia estremecedora de su Cruz del Eje natal. Una madrugada su hermanita no paraba de temblar mientras se iba poniendo morada. Sus padres estaban desesperados. No sabían que hacer. Temían que se les muriera y fueron a golpear la puerta de la casa del médico del pueblo. El doctor Arturo Illia se puso un sobretodo sobre el pijama, se trepó a su bicicleta y pedaleó hasta la casa de los González. Apenas vio a la nenita dijo: “Hipotermia”. “No sé si mi padre entendió lo que esa palabra rara quería decir”, contó Jairo. La sabiduría del médico ordenó algo muy simple y profundo. Que el padre se sacara la camisa, el abrigo y que con su torso desnudo abrazara fuertemente a la chiquita a la que cubrieron con un par de mantas. “¿No le va a dar un remedio, doctor?”, preguntó ansiosa la madre. Y Arturo Illia le dijo que para esos temblores no había mejor medicamento que el calor del cuerpo de su padre.
    A la hora la chiquita empezó a recuperar los colores. Y a las 5 de la mañana, cuando ya estaba totalmente repuesta, don Arturo se puso otra vez su gastado sobretodo, se subió a la bicicleta y se perdió en la noche. Jairo dijo que lo contó por primera vez en su vida. Tal vez esa sabiduría popular, esa actitud solidaria, esa austeridad franciscana lo marcó para siempre. El teatro se llenó de lágrimas. Los aplausos en la sala denotaron que gran parte de la gente sabía quien había sido ese médico rural que llegó a ser presidente de la Nación. Pero afuera me di cuenta que muchos jóvenes desconocían la dimensión ética de aquél hombre sencillo y patriota. Y les prometí que hoy, en esta columna les iba a contar algo de lo que fue esa leyenda republicana.
    Llegó a la presidencia en 1963, el mismo año en que el mundo se conmovía por el asesinato de John Fitzgerald Kennedy y lloraba la muerte del Papa Bueno, Juan XXIII.
    Tal vez no fue una casualidad. El mismo día que murió Juan XXIII nació Illia como un presidente bueno. Hoy todos los colocan en el altar de los próceres de la democracia.
    Le doy apenas alguna cifras para tomar dimensión de lo que fue su gobierno. El Producto Bruto Interno (PBI) en 1964 creció el 10,3% y en 1965 el 9,1%. “Tasas chinas”, diríamos ahora. En los dos años anteriores, el país no había crecido, había tenido números negativos. Ese año la desocupación era del 6,1%. Asumió con 23 millones de dólares de reservas en el Banco Central y cuando se fue había 363. Parece de otro planeta. Pero quiero ser lo mas riguroso posible con la historia. Argentina tampoco era un paraíso. El gobierno tenía una gran debilidad de origen. Había asumido aquel 12 de octubre de 1963 solamente con el 25,2% de los votos y en elecciones donde el peronismo estuvo proscripto.
    Le doy un dato mas: el voto en blanco rozó el 20% y por lo tanto el radicalismo no tuvo mayoría en el Congreso. Tampoco hay que olvidar el encarnizado plan del lucha que el Lobo Vandor y el sindicalismo peronista le hizo para debilitarlo sin piedad. Por supuesto que el gobierno también tenía errores como todos los gobiernos. Pero la gran verdad es que Illia fue derrocado por sus aciertos y no por sus errores. Por su histórica honradez, por la autonomía frente a los poderosos de adentro y de afuera. Tuvo el coraje de meter el bisturí en los dos negocios que incluso hoy mas facturan en el planeta: los medicamentos y el petróleo. Nunca le perdonaron tanta independencia. Por eso le hicieron la cruz y le apuntaron los cañones. Por eso digo que a Illia lo voltearon los militares fascistas como Onganía que defendían los intereses económicos de los monopolios extranjeros. El lo dijo con toda claridad: a mi me derrocaron las 20 manzanas que rodean a la casa de gobierno.
    Nunca más un presidente en nuestro país volvió a viajar en subte o a tomar café en los bolichones. Nunca mas un presidente hizo lo que el hizo con los fondos reservados: no los tocó. Nació en Pergamino pero se encariñó con Cruz del Eje donde ejerció su vocación de arte de curar personas con la medicina y de curar sociedades con la política. Allí conoció a don González el padre de Marito, es decir de Jairo. Atendió a los humildes y peleó por la libertad y la justicia para todos.
    A Don Arturo Humberto Illia lo vamos a extrañar por el resto de nuestros días. Porque hacía sin robar. Porque se fue del gobierno mucho mas pobre de lo que entró y eso que entró pobre. Su modesta casa y el consultorio fueron donaciones de los vecinos y en los últimos días de su vida atendía en la panadería de un amigo. Fue la ética sentada en el sillón de Rivadavia. Yo tenía 11 años cuando los golpistas lo arrancaron de la casa de gobierno. Mi padre que lo había votado y lo admiraba profundamente se agarró la cabeza y me dijo:
    - Pobre de nosotros los argentinos. Todavía no sabemos los dramas que nos esperan.
    Y mi viejo tuvo razón. Mucha tragedia le esperaba a este bendito país. Yo tenía 11 años pero todavía recuerdo su cabeza blanca, su frente alta y su conciencia limpia.

  7. [...] 'Procesan a Horacio Potel por mantener una biblioteca virtual sin fines de lucro' (09/2009) en 'noosfera' el blog de Martín Santos. [...]

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