04 May, 2009
El caso Wilson. Los emprendimientos públicos en tiempos corporativos
La lógica podemos dibujarla de memoria a esta altura: grandes posiciones dominantes de un mercado X (Internet, Telefonía, Salud, Finanzas, Medios, etc.) intentan de cualquier manera preservar sus márgenes de rentabilidad bajo cualquier condición aprovechándose de sus posiciones dominantes del terreno. Intentado torcer los límites de las leyes a su mayor beneficio.
Las publicidades de adolescentes de ojos brillosos mandando mensajes en un espacio verde ideal…están lejísimos de los bufetes de abogados que cobrando por porcentajes litigan a troche y moche ante cualquier grieta en sus máquina de generar utilidades. Quedando todas las mieles de la tecnología sólo para ciudades rentables de mucha población, muchos ingresos, concentrados en espacios geográficos cubribles barato. El resto que hagan lo que puedan pero si hacen bien lo que pueden y deben, hay una única vía: demandas judiciales.
Wilson es una ciudad de cincuenta mil personas de Carolina del Norte, Estados Unidos. Sus habitantes compartían la misma percepción: los servicios que les prestaban las empresas de telecomunicaciones de su zona, Time Warner y Embarq, eran del siglo anterior. La percepción era algo más que la reacción de usuarios despechados, era realmente así. A pesar de estar en EEUU y vivir la panacea de la hiperconectividad: los abogados eran buenos y el servicio pésimo.
La ciudad de Wilson, el Estado, decidió invertir 28 millones de dólares y montar su propia red con fibra óptica. La ofrecieron a las TELCOS para que la operen, pero estas se negaron. Hoy la red cuenta con 3000 clientes directos conectados a la fibra óptica del Estado de Wilson, que no sólo descubrió que puede independizarse de las corporaciones para ofrecer un servicio de mayor calidad a sus ciudadanos sino que también el dinero le sobraba! Había retornos! Habían pasado a Break even, a la paradisíaca zona Verde de los negocios donde se recupera la inversión y las trompetas suenan.
La oferta de GreenLight – la empresa con que el gobierno de la ciudad de Wilson mercadea su servicio- es de 100 dólares por 81 canales de televisión, Internet de 10 Megas simétricos (misma velocidad para subir y bajar datos) y telefonía digital de larga distancia ilimitada para todo EEUU y Canada. También tienen una oferta premium de 20 megas (más rápida que la más rápida de Time Warner de sólo 15) y una superpremium orientada a empresas de 100 Megas. Todos los planes son tarifa fija, no se ajustan a la inflación, no hay promo, no hay paquetes de mercadeo pergeñados por genios de las finanzas, sólo un servicio de calidad.
La contraoferta de Time Warner Inc. es de 38 dólares superior (138,00 U$S/mes) con menos canales, peores velocidades para subida de datos y ajustes de precios a largo plazo.
Mientras tanto en la otra punta del Inferno de Dante…
Decididos a cambiar la situación nuestros amigos corporativos desayunaron unos tiernos niños a primera hora, probaron sus BlackBerry, lustraron sus mocasines sin cordones, hicieron el nudo a su corbata de litigar cosas sin sentido… y se presentaron ante los representantes del gobierno de Wilson para reclamar condiciones justas para todos, free market, derecho a ganar dinero, Qué El Estado No se Meta Donde No Debe, Where Are We Going Americans with All these Fucking New Comunist Things!!!!
Resumiendo en versión Billiken: por un lado la empresa que posee la gestión de los activos públicos se niega a ofrecer un servicio mejor porque no desea ajustar sus márgenes. El Estado de esa ciudad, el ejecutor público, toma la delantera y plantea una alternativa para sus habitantes. Las TELCOS se enojan, refunfuñan y hacen lo que mejor saben: litigar, litigar hasta torcer las cosas. Como parece que can a lograr en este caso, consiguiendo una excepción para cualquier emprendimiento de este tipo.
En nuestro país, en Latinoamérica también, la radiografía es parecida. Pocos, Dos, o Una, empresa controla los activos públicos, redes de fibra, mobiliario urbano, interconexión…negándose rotunda a corregir su oferta, abogados en mano. E impidiendo so amenaza de juicios internacionales los pocos intentos de desregular el mercado, de la única manera que existe regulándolo más y mejor.
Debo ser un Estúpido de cuidado porque yo calculaba que estos temas podrían tratarse en la Nueva Ley de Radiodifusión, que poco dice sobre reglamentar las condiciones mínimas necesarias de conexión para todo el territorio argentino, sea rentable o no, después de todo es un servicio crítico estar comunicado. Habrá futuro con múltiples iniciativas a lo WIlson? o como la vieja Nuenen holandesa?
Vía The Inquirer
Links
- Página de la Ciudad de Wilson (qué página!)
- GreenLigth
- Blog en defensa de la iniciativa
- Nota en DailyTech
- Nota completísima en IndyWeek
