Libros electrónicos
La empresa iRex lanzará este lunes 22 de septiembre un nuevo lector de tinta electrónica. Otro, que viene sumándose a la cola del Kindle, su exponente más famoso by Amazon. Hoy veía un video de ricky ricón Martín Varsavsky mostrando el suyo, y es de verdad impresionante los servicios habilitados para Kindle, la posibilidad de descargar los libros a la venta para el dispositivo desde la red celular, sin más complicaciones que activar la red y pagar.
Las posibilidades que abren los soportes de lectura/escritura de alto costo inicial y bajísimo costo de adquisición de libros, publicaciones, etc. va a implicar cambio de usos profundos en las maneras de recoger la información, leerla y procesarla. No sólo para los usuarios, también para los autores que deseen publicar, una revista podría vender o regalar su producción a través de una tienda con bajas barreras de penetración en nuevos medios, por ejemplo.
El último libro de Luis Zafón, un best seller en toda la regla, hoy está a 23 U$D para Argentina. Es un precio casi inmoral para un libro, cuál sería el precio cuando el mercado de los ebook crezca sostenidamente? se seguirán pagando precios altísimos por novedad? Es absurdo plantear el cero costo, la gratuidad de la literatura o de obras que implican una buena inversión de tiempo de producción talando su contenido. Pero al acortar los intermediarios entre autores y lectores es lógico que los precios bajen y las adquisiciones sean masivas, sostenidas, multilingües incluso para autores noveles que no pueden acceder a las grandes editoriales que publican trabajos que justifiquen sus altos costos de marketing, logística, impresión. Esto ya pasó con la música y mucho, la diferencia con los libros es la plataforma de acceso para el usuario, tiene mucho mas tiempo de desarrollo un walkman en cualquiera de sus formas que un soporte de estos
Y qué va a pasar con los libros de papel? la tecnología y la nostalgia se autoexcluyen…pasarán a formar parte de las reliquias donde las polillas se reproduzcan o una excentricidad antigua, casi como afeitarse con navaja o decir Gracias

