El amor en tiempos móviles…
Ramazan Çalçoban estaba arrepentido. Se había separado de su esposa Emine Pulas, el tema lo tenía mal. Intentó mandarle un mensaje conciliador, donde le explicaba que se había quedado sin argumentos (en voz turca sIkIsInca) pero los malditos teléfonos en Turquía no están preparados para las sutilesas del idioma. Mucho menos para las susceptibilidades de una pareja separada, y de una familia Turca demasiado vehemente.
Entonces el teléfono mandó un mensaje de disculpa al revés: en vez de sIkIsInca, el joven Ramazan mandó sikisince, que en turco es tratarte de prostituta. Porque las malditas I sin punto no figuran en los pobres caracteres de los teléfonos. Y la ofendida Emine le contó a su padre, y cuando Ramazan fue a aclarar el malentendido la familia de Emine intentó matarlo por haber injuriado el honor de todos los Pulas. Y Ramazan recibió una estocada, y él mató a Emine por venganza, y terminó en la carcel donde se suicidó. Y toda la familia de Emine está acusada de tentativa de asesinato
A veces es tan nimio un caracter de menos en un teléfono, tan poca cosa
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