Jueza en Brasil prohibe jugar y comercializar los juegos Counter Strike y Everquest
La primera reacción con una noticia que prohibe es de desacuerdo. Es un error prohibir en este caso una herramienta de entretenimiento, no lleva a ningún lugar. Sólo logra fomentar aquello que intenta clausurarse, porque mitifica y difunde un juego que ya en su naturaleza es ‘subversivo’ guiña el ojo a los que lo juegan : se puede matar sin culpa ni castigo. La tesis de la jueza es: Si los niños, y la gente, juegan estos juegos que intentan emular la vida real (se habla concretamente de un desarrollo local, un mod, donde se matan narcos de las favelas y policias) de alguna manera se está fomentando, autorizando, la violencia.
Y no se puede intentar prohibir porque no resulta, quién prohibiría las pelotas número cinco porque los pibes no van a la escuela? Lamentablemente la solución para la violencia no puede salir en los diarios porque es a larguísimo plazo, implica programas que incluya a los desangelados que no entienden las consecuencias de la violencia en cualquier orden, virtual o real. Porque tienen que sobrevivir a violencia, criados a violencia.
De todas maneras es llamativo que tenga tanto éxito un juego que se basa en matar, si mi hijo fuese fanático de un shooter intentaría saber por qué. Por lo pronto, quizás alguien se acuerde de una antiqualla en estos días, un viejo libro de Umberto Eco que planteaba en los sesenta una tesis de Apocalipticos o Integrados….los que denostaban los mass media versus los profestas de los mass media. En el libro se arriesgaba una solución para la invasión catódica….la trinchera semiológica: nenes con padres viendo la tele juntos, explicando de qué se trata y qué consecuencias puede tener
